domingo, 8 de junio de 2008

Algo sobre microcréditos

Hola senderistas,

Sí, supongo que tendré que excusarme. Hace mucho tiempo que no os dedico algunas letras. No, no es que tenga tanto trabajo. Supongo que a uno se le va el fuelle del inicio y la pereza comienza a ganar terreno. Bueno, me dejo de prolegómenos y voy al grano.

Estoy bien, un poco cansado porque acabo de salir de una malaria (según mi percepción pero sin pruebas analíticas porque las más próximas las tengo a 110 kilómetros) y preparándome para acabar el año pastoral (concluirá el 29 de junio, sí como la Eurocopa).

El otro día tuvimos una visita sorprendente. Vinieron dos agentes de microfinanciación que pertenecen al grupo IPS, propiedad de la Fundación Aga Khan y propietaria de la fábrica de algodón que tenemos en Dianra. Resulta que quieren instalar en Dianra la microfinanciación y habían oído hablar de nosotros. Un agente venía de Malí y el otro de Burkina Faso. Les acompañaban el Director Regional de Ivoire Coton de Dianra y otra persona con altas responsabilidades.

Yo me quedé alucinado porque no tenía ni idea que fuésemos tan famosos. Así que ahí nos veis a Pietro y a mí, a dos responsables del proyecto de microcréditos de Dianra y a los cuatro del grupo IPS intercambiando experiencias. Parece ser que tienen la intención de empezar en nuestra zona dentro de dos años. Habrá que ver las condiciones que dan para la gente y sobretodo el seguimiento que hacen de cada una de ellas. Así como la gestión de la información, ya que creo que ahí está la clave del proyecto.

Nosotros, por nuestra parte, acabamos de acabar el cuarto año del proyecto y de nuevo hemos tenido un 100% de reembolsos y las mujeres han ganado entre un 70 y un 120% del dinero que han recibido. Está bastante bien. Este año sobretodo ha funcionado muy bien el comercio de arroz y de cacahuete (supongo que todos vosotros estaréis al día del incremento de precios de estos productos por todo el mundo). Sin embargo, el comercio del pimiento no les ha dado mucho beneficio porque el año pasado hubo muchas lluvias y había mucho pimiento en el mercado.

En total, han sido 115 mujeres que han recibido microcréditos de cuatro aldeas y en total se han distribuido 6 755 000.- F CFA, es decir, 10 297,93 €, que, la verdad, no es moco de pavo para estos lares. Las mujeres han recibido entre 40 000.- F CFA y 75 000.- F CFA. Cada mes se han realizado reuniones de seguimiento con todas y se han escrito los diferentes informes.

Casi hasta me siento orgulloso de todo este proyecto que pudo ver la luz gracias a ASA en 2005 y que hasta hoy ha distribuido microcréditos a un total de 310 mujeres. Creo que este es un buen camino para ir extendiendo el Reinado de Dios haciendo discriminación positiva de género y ayudando a muchos niñ@s y familias enteras porque es toda la familia la que sale beneficiada al final.

Además, este año hemos tenido por primera vez una mujer musulmana como responsable del proyecto en una de las aldeas y todos estamos muy contentos de cómo se ha trabajado en equipo y buscando el mayor beneficio de las mujeres. ¡Qué bueno!

Ahora cambio de tercio. Como estamos al final del año pastoral, estamos inmersos en todo el trabajo que supone el paso de etapas en la catequesis. Aquí todo esto se lleva muy a rajatabla y son momentos muy significativos en la vida de personas que están en búsqueda. Hay que hablar con cada una de ellas, con sus catequistas y ver si pasan (o no). Pues, sí, ya veis, así están las cosas por aquí. Y ¿quién decide? Pues, sobretodo el catequista hablando con nosotros o con la C.E.B. de referencia.

Yo, personalmente, no creo demasiado en todo esto porque me parece que el Buen Dios no va a ser tan meticuloso en lo pequeño y muchísimo más serio en lo esencial. Supongo que esta es una de las incoherencias de mi vida misionera. Lo siento.

Por lo demás, sólo quiero deciros que Costa de Marfil marcha hacia delante y que, si Dios quiere (y el presidente y los rebeldes y la oposición), habrá elecciones el 30 de noviembre. Este pueblo tiene sed de elegir a alguien que pueda guiar al país con un apoyo democrático de la población. Las elecciones son un momento muy importante y así es percibido sobre todo en las grandes ciudades del país. Os pido a tod@s que sigáis el proceso de este país hacia la normalización. No es justo que Costa de Marfil se encuentre el 166 de una lista de 177 países en el Informe 2007-08 de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Humano. No, el país no está tan mal, sólo que seis años de “impasse” se pagan.

Querid@s senderistas, seguimos unidos en la Mesa de la Palabra, el Diálogo y el Vino.

Un abrazo, Koroná.

lunes, 28 de abril de 2008

El Reino ya está entre nosotros: los ciegos ven

Hola senderistas, disculpad el prolongado silencio (bueno, bastantes lo agradeceréis). No, no es que haya currado tanto, también hay mucho de pereza y de “novedades desestabilizadoras”. Pero vayamos paso a paso.

¡Ya tenemos fecha de elecciones! Gbagbo ha dicho que el 30 de noviembre serán las elecciones. Es una muy buena noticia porque todo el mundo esperaba que se diera una fecha más o menos definitiva. A mi modesto entender, yo creo que es viable pero aunque sea un par de meses más tarde, no pasa nada. El caso es que el proceso de normalización de la vida del país es irreversible. Creo que es una buena noticia sobre todo para los marfileños pero también para todo@s vosotr@s que amáis este rinconcito del mundo.

Pero esta buena noticia está teñida de sufrimiento viendo el incremento de la carestía de la vida en los mercados marfileños y, en concreto, de Dianra. Supongo que todos estaréis al tanto de las manifestaciones que se están dando por todo el mundo a causa del aumento del precio de ciertos productos básicos. Bueno, pues Dianra no es una excepción. Aunque no hay manifestaciones la gente está comenzando a sufrir este incremento de los precios. Aquí lo que más daño está haciendo es el precio del arroz. Actualmente, cuesta 350.- Fcfa el kilo (0,53 €) que es un precio que jamás se había visto. El tope estaba en 250.- Fcfa (0,38 €) y ya era caro para las familias. En Grand Zattry, otra misión que la Consolata tiene en Costa de Marfil, a 375 km al sur de Dianra, donde estuve el otro día, actualmente el kilo cuesta 400.- Fcfa (0,60 €) en la ciudad y 450.- Fcfa (0,68 €) en el interior, lejos de la carretera principal. Sin embargo, todavía es pronto para que el arroz alcance su precio máximo, así que no quiero ni pensar lo que pasará en julio y agosto. Las personas tendrán muchas dificultades para mantener las tres comidas diarias. La única posibilidad que tiene la gente es de cultivar el año próximo todo lo que necesitarán en un año pero estos cálculos son muy aventureros porque luego todo depende de la estación de lluvias (que llueva pero también que no llueva demasiado). Por aquí los meses más duros son julio, agosto y septiembre. En situaciones así, les Senufó tienen la costumbre de decir: “Kolocholo n kpoho” (Dios es grande), como para darse ánimos y creer en un futuro posible.

En medio de todas estas dificultades personales, familiares y estructurales, el otro día Bernadette vino a verme con Lucie para explicarme un caso y ver qué podía hacer yo. Resulta que Lucie, una chica que tiene unos 20 años había sido dada en matrimonio hace unos tres años a un hombre al que ella no quería. Así que se había escapado de casa para irse con Emmanuel, un joven unos ocho años mayor que ella. Pero durante todo este tiempo ella no se había quedado embarazada y Emmanuel se impacientaba, así que dejó embarazada hace tan apenas un año a Christine, una chica dos años más joven que Lucie.

El padre de Christine dijo que no quería saber nada del niño y que si Christine había sido ya grande para tenerlo, tenía que irse de casa, así que Emmanuel se vio “obligado” a tomarla como segunda mujer. Sin embargo, durante el embarazo, Lucie había dicho a Emmanuel que si cogía a Christine como segunda mujer ella se iría de casa porque ella no puede vivir en un hogar donde hay dos mujeres. Emmanuel le dijo que no la cogería como segunda mujer pero, sin embargo, lo ha hecho.

Lucie está desolada porque ella ve que lo ha dejado todo por Emmanuel, incluso yendo contra el parecer de su propia familia, y ahora todo se vuelve contra ella porque “todavía no se ha quedado embarazada”. Sin embargo, me sorprendió que me dijo que no quería actuar precipitadamente porque si ahora decidía abandonar a Emmanuel, entonces todo el mundo se echaría encima suyo diciendo que está actuando mal. Así que va a dejar pasar un poco de tiempo antes de tomar una decisión.

Yo, la verdad es que no sabía muy bien qué decir. Así que lo único que se me ocurrió fue decirle que me informaría de lo que hay en Korhogo (la ciudad más próxima de aquí) sobre análisis de fertilidad para que pudiera hacérselos y, al menos ella supiera cuál es su condición. No sé si hice bien o mal pero fue lo único que me inspiró el Buen Dios.

Os comparto todo esto porque puede explicar algunas situaciones de poligamia que se encuentran con mucha facilidad por estos lares. La “tardanza” en tener hijos es una de las razones. Pero yo diría también que tienen poca paciencia o que la gente presta demasiada atención a los rumores porque enseguida todos empiezan a calentar los cascos al varón diciendo que es impotente y se ríen de él. Por supuesto, que no justifico su actitud pero me gustaría comprenderla, aunque no la comparta.

Bernadette tiene los mismos años que Lucie y comentó que si su marido le hacía eso, ella no se quedaba ni un día en casa. Bernadette ya tiene un niño de unos dos años de edad.

Esto es también la misión, acompañar a las personas en el senderismo cotidiano que hacen por los imbricados caminos de la vida.

Quisiera compartir con vosotros uno de los momentos más maravillosos que he vivido a Dianra y que se produjo la semana pasada, exactamente, el 16 de abril de este año. Gracias a una mujer de Zaragoza que nos había enviado algo de dinero para operar de cataratas a tres personas de aquí, el 14 de abril Pietro y yo nos fuimos con ellas a Añibilekru, una ciudad situada a unos 500 km de Dianra y donde nos enteramos que había unas oftalmólogas que habían venido de Italia para operar de cataratas o glaucoma durante dos semanas. Los elegido fueron Chemongó, una mujer ya mayor que vende en el mercado y que no distingue bien las monedas por lo que la gente la engaña a menudo con los cambios. Lefungoñó, otra mujer ya mayor que desde hace ocho años ha perdido progresivamente la visión y cuyo marido había fallecido hace tres años. Tiene una hija mayor que ha huido de casa y que no sabe dónde está, un hijo que está con la familia de su marido, a unos 200 km de Dianra y su hija pequeña de unos nueve años que no va a la escuela porque “son sus ojos” y le ayuda a fabricar el “chapaló” una especie de cerveza de maíz tradicional muy picante. Y Maxime, un hombre ya mayor que ya no ve con un ojo y que tiene una gran familia a su cargo (tiene nueve hij@s).

El viaje fue demoledor para las dos mujeres porque no están acostumbradas a hacer distancias tan largas sin descansar. Pero finalmente, llegamos. Empleamos todo un día para poder llegar y tuvimos que ir preguntando por el camino porque ni Pietro ni yo habíamos ido nunca por allí. Eran unas hermanas las que dirigían este centro de salud especializado en la oftalmología y nos acogieron de maravilla.

Al día siguiente, una fila interminable de gente esperaba su turno y “los nuestros” entre ellos. Lefungoñó me comentó en senufó que si ella puede volver a ver Pietro y yo podríamos beber chapaló hasta caer por tierra. Estaba muy nerviosa (bueno, yo también). Chemongó tenía miedo, no le hacía gracia que le tocasen los ojos porque ella aunque no veía bien, al menos veía un poco. Maxime era todo confianza en Dios y en nosotros. Pietro y yo nos preguntábamos si sería posible que les operaran porque tampoco las teníamos todas con nosotros sobre si su enfermedad era la catarata o era el glaucoma o era la oncocercosis o la xeroftalmia o…

El 15 por la noche operaron a Chemongó de un ojo pero la operación fue difícil y el ojo le dolía mucho, así que dijo que no quería que le tocaran el otro ojo. Creía que le habían quitado la visión completa del ojo operado. Maxime hizo todo lo posible para convencerla pero ella dijo que “nanai”, que no pasaba por el mismo trago.

El 16 operaron a Maxime del ojo en el que tenía cataratas y a Lefungoñó de los dos. Nosotros estábamos a la expectativa. Esperando que pasara el tiempo porque le habían tapado los dos ojos.

Por la tarde, le pregunté cómo estaba y lo primero que me dijo fue “Koroná, hoy es el primer día que veo lo bonita que es la tela de la Consolata”. Es una tela que habíamos hecho hace tres años para la fiesta de la parroquia y ella se la había puesto para pasar la operación con este vestido como esperando que la Consolata intercediera por ella. Sus palabras me emocionaron. Luego empezó a pasearse ¡¡¡sola!!! Y a ver las flores, los árboles. ¡¡¡¡Lefungoñó veía!!!! Yo estaba encantado, incluso llamé a la persona de Zaragoza que nos había ayudado para las operaciones para decirle que había sido todo un éxito.

Al día siguiente, los tres tuvieron que quedarse en el centro porque tenían que hacerles alguna revisión para ver la evolución de la operación. Así que Pietro y yo aprovechamos para hacer “turismo misionero” y fuimos hasta Bondukú, a visitar la casa de Samory Turé, un emperador musulmán de finales del siglo XIX, y vimos también una de las mezquitas más antiguas de Costa de Marfil que data de finales del siglo XVIII o principios del XIX, antes de la llegada de Samory. Fue interesante porque uno no tiene muchas oportunidades de ver construcciones antiguas por estas tierras. La casa de Samory no estaba bien conservada pero la mezquita todavía se utiliza hoy en día para la oración diaria. Para la oración solemne del viernes van a la nueva mezquita que han construido.

Cuando volvimos al centro de oftalmología nos encontramos a una Lefungoñó radiante, un Maxime contento y una Chemongó que lamentaba no haberse operado del otro ojo. A los tres les dolía mucho el ojo pero intentaban disimularlo y “agradecernos lo que habíamos hecho por ell@s”.

El viaje de vuelta lo hicimos en dos días para que no se cansaran tanto pero fue completamente distinto. Lefungoñó no hacía más que sonreír y mirar por todas partes, todo le parecía precioso. ¡Hacía ocho años que no veía! En Dianra, la noticia voló por todas partes y Lefungoñó me dijo que parecía como si todo el mundo se hubiese llamado al móvil para ponerse de acuerdo y venir para saludarla. La gente bailaba, reía, cantaba. Fue una alegría inmensa.

El domingo, en la eucaristía, Lefungoñó se puso de pie para agradecer a todo el mundo sus oraciones y nos exhortó a poner toda nuestra confianza en el Seños “que no abandona a sus hijos”. Os aseguro que se me puso la piel de gallina. Desde que su marido había fallecido hace tres años, todos la habían abandonado. Nadie de su familia había venido a verla pero coincidencias de la vida (o del Espíritu), ese mismo domingo vino su cuñada con el hijo de Lefungoñó para visitarla y se quedó de piedra cuando vio que había recuperado la vista.

Mucha gente en Dianra se acercó para agradecernos el gesto. Sin embargo, nosotros no hicimos nada, sólo ponernos al servicio de una humanidad que se nos ha confiado. Podría decir que ha sido una de las alegrías más completas que he vivido. En esos momentos agradecí al Señor por la vocación misionera, por la Consolata, por estar en Costa de Marfil, en Dianra, por la comunidad y por estas personas que son dones de Dios; que sólo cuentan para hacer estadísticas y que para nosotros son nuestras madres, nuestros padres, nuestras mujeres y nuestros hijos. ¡Qué bonita es la resurrección cuando se vive con hondura y gratuidad! ¡Y cuánto pueblo crucificado nos queda por bajar de la cruz! (como diría Ellacuría). Ésa es la vocación misionera.

Aquí me detengo, senderistas, os agradezco vuestra compañía y ya sabéis, unidos en la Mesa de la Palabra, el Diálogo, la Misericordia y el Vino.

Un abrazo fraterno (y sororal).

Koroná.

martes, 1 de abril de 2008

Semana Santa y Pascua en Dianra

Hola senderistas, ¿cómo estáis? Aprovecho para desearos a tod@s que el triunfo de la Vida y la Dignidad Universales siga inundando los corazones de tod@s vosotr@s.

He tenido un par de semanas agitadas por la Semana Santa y esta última semana. Me siento un poco cansado pero espero que pueda ir rehaciéndome poco a poco. Hace mucho calor y quince minutos después de la ducha uno ya está sudando. No tengo ni idea de cuántos grados hace pero os aseguro que hace mucho calor.

La buena noticia ha sido que en Semana Santa ha llovido dos días y se agradece porque había muchísima polvareda en las carreteras y por todas partes. Además, estas lluvias han animado ya a algunos a plantar los cacahuetes. También han sido buenas lluvias porque van a ayudar a la maduración de los anacardos y de los mangos.

Este año en Dianra, el anacardo lo están comprando a un mejor precio que el año pasado, lo cual está ayudando a la gente a tener un poquico más de dinero. Aquí en Dianra, ha habido una semana que los intermediarios lo han comprado a 200.- Fcfa (0,30 €) pero ahora ya está a 150.- Fcfa (0,22 €). El año pasado hubo gente que tuvo que vender el anacardo a sólo 75.- Fcfa (0,11 €). En realidad, este es el único momento en el año en que las mujeres llegan a tener un poco más de dinero porque van a recoger los anacardos en las distintas plantaciones.

Sin embargo, la campaña de algodón ya está terminando. Probablemente, la fábrica se parará a mediados de este mes de abril. Antes de la crisis marfileña, la fábrica trabajaba hasta principios de julio pero con la crisis, los agricultores han dejado de plantar algodón. Tres causas han sido las principales: mientras que en el año 2001 se pagaba el kilo de algodón a 200.- Fcfa el kilo, los dos últimos años lo han pagado a 150.- Fcfa; sin embargo, el precio de los herbicidas y del abono que suministra la sociedad algodonera ha aumentado, por lo que los agricultores no llegan ni tan siquiera a pagar las deudas que han contraído con la sociedad para poder realizar la campaña de algodón. La tercera causa es que la sociedad ha empleado una política de reembolso de deudas de los agricultores muy injusta: si dos agricultores pertenecían a la misma cooperativa y uno no llegaba a pagar la deuda que había contraído con la sociedad, ésta se hacía reembolsar por el otro agricultor que había pagado todas sus deudas y que había hecho una buena campaña.

Estas tres causas han hecho que actualmente la producción de algodón de la región sea menos de la mitad que en 2001. El futuro no está muy claro, aunque la sociedad parece ser que ha rectificado en su política de reembolsos y ya no va a coger el dinero de los otros agricultores de la misma cooperativa sino que va a rechazar que los agricultores que tengan deudas puedan tener los herbicidas y el abono a crédito.

Ya veremos lo que nos depara el futuro.

Esta última semana ha sido bastante dura para la economía familiar en el norte del país porque ha escaseado el petróleo que se utiliza para los candiles y para las motocicletas. Se ha llegado a pagar un litro de petróleo un 500% más que la semana pasada. No se saben muy bien las causas pero la mayoría dice que los camiones estaban bloqueados. ¿Quién los ha bloqueado? ¿Por qué? La mayoría dice que son los rebeldes que pedían un dinero exagerado para que pudieran pasar pero no hay nada demostrado y todo son conjeturas.

Me pegué la Semana Santa de un lado para otro: el martes santo estuve en Séguéla para la mesa crismal con el obispo; el miércoles volvimos a Dianra; el jueves por la mañana me fui a Biélou (a 50 km de la misión) para estar por la mañana con los adultos que tenían que bautizarse durante la vigilia pascual; después de comer me fui a Djinéni (una aldea a 6 km de Biélou) para celebrar el Jueves Santo. Allí me dieron la noticia que el marido de una mujer de la comunidad acababa de fallecer, así que pasamos para dar el pésame. Justo en ese momento los “dozo” (la asociación de cazadores de los Senufo que se encarga de la seguridad) acababan de lavar al difunto y justo salían por la puerta. Dieron cuatro disparos al aire en señal de duelo pero como yo estaba un poco despistado me di un susto de muerte.

El viernes por la mañana volví a Biélou y a las cuatro de la tarde hicimos el Viacrucis a Syélékaha (una aldea a 5 km), lo hicimos mirando al cielo, no por la devoción sino porque tenía pinta de descargar una tormenta de órdago a la grande. Pero como Dios es misericordioso (lo cual repiten más frecuentemente los musulmanes que los cristianos, por estos lares) no nos mojamos, sólo nos cayeron cuatro gotas y después hicimos la Celebración del Viernes Santo en dicha aldea. Nos acogieron muy bien porque al llegar nos ofrecieron una bebida a base de mijo molido blanquecina (yo me hice a la idea de que era horchata y me sentó de vicio), además a otro se le ocurrió la bella idea de traer leche cuajada natural (y yo me hice a la idea de que era yogur aunque un poco agrio por cierto). Total que ni notamos el cansancio de la caminata.

Por la noche, la gente de la aldea trajo un radiocasete y se pusieron a bailar hasta las tantas. Sí, ya sé que era viernes santo, pero para ellos era la visita del cura y no podían irse a dormir sin más, había que hacer “fiesta”.

Al día siguiente, por la mañana temprano subí a una montaña que hay al lado de la aldea, era la primera vez que lo hacía y había una vista preciosa. La gente estaba sorprendida porque allí se va normalmente para hacer sacrificios a los “geniecillos del bosque” y no entendían que yo quisiera subir sólo por placer y para sacar algunas fotos. Valió la pena, me gustó mucho.

Al bajar, alguien de Biélou vino para buscarme en moto, para que no tuviera que andar de nuevo para regresar, lo cual fue todo un detalle por su parte.

Y, finalmente, por la noche celebramos la Vigilia pascual con los bautizos y profesiones de fe. Vino mucha gente de todas las comunidades de los alrededores. La celebración fue bastante bien aunque hubo un poco de follón cuando todo el mundo se puso a bailar para felicitar a los nuevos bautizados. De todas formas, no hubo ningún herido, sólo algunas quemaduras de poca importancia a causa de las velas y del descontrol general.

Cuando terminé la celebración, me fui a otra aldea que está a unos 13 km para celebrar el Domingo de Resurrección y los bautizos y profesiones de fe. La gente de Biélou se cabreó conmigo porque querían que me quedara para bailar con ellos toda la noche pero a la una de la mañana cogí el coche y me fui a Sononzo (la comunidad en cuestión). Ah, cuando me vieron llegar se pusieron como locos, me dieron los tres tés típicos y luego me sacaron a bailar. Yo hice lo que pude porque estaba molido así que hacia las tres de la mañana fui a acostarme.

Al día siguiente me levanté a las seis y media para preparar todo. Había también muchísima gente y la celebración fue bastante decente ya que no habíamos hecho ningún ensayo. También hubo un poco de caos después de los bautizos porque había bastante más gente que en Biélou.

Finalmente, hacia las tres de la tarde cogí la carretera para volver a la misión. Antes pasé por tres aldeas para dejar a gente que yo había cogido en el coche para que no tuvieran que caminar tanto.

Ah, se me olvidaba, en Sononzo comieron tres cerdos enteros durante la fiesta. A los Senufo les encanta el cerdo y toda fiesta que se precie tiene que matar algún cerdo. Eso puede indicaros la cantidad de gente que se congregó.

Huelga deciros que ese domingo me fui tempranico a la cama, estaba hecho puré.

El martes después de pascua Pietro y yo nos fuimos a Ferkéssédougou, una capital de provincia que está a unos 200 km de Dianra. Queríamos desconectar un poco de la parroquia y tomarnos dos días libres. Lo cierto es que uno acaba más cansado después de estos viajes porque no hay muchas autopistas por el norte pero, de todas formas, valió la pena salir un poco de la parroquia. Además, yo nunca había estado en Ferké y tenía curiosidad por conocer la ciudad. Tuvimos la suerte de visitar la fábrica de azúcar de la ciudad y conocer todo el proceso de elaboración de la caña de azúcar, al jugo de azúcar, a la cristalización, al azúcar marrón y al azúcar refinado. Fue impresionante.

El viernes, Pietro y yo nos fuimos al entierro de la madre de un catequista a Korhogo, a 150 km de la misión. Hubo un camión lleno de gente de la comunidad que también acudió. La gente no estaba muy apenada porque cuando muere un anciano las personas sienten menos el dolor. Así que el funeral se convierte más en un momento de encuentro de toda la familia y en un momento para honrar a la persona fallecida con cantos y danzas. El párroco celebró la misa por la noche en la casa de la familia, había un montón de gente, yo creo que más de 300 personas. Y después, empezaron los cantos y las danzas hasta las seis de la mañana. Yo me quedé toda la noche, porque Maxime (el catequista cuya madre había fallecido) ha sido alguien que nos ha ayudado mucho desde que llegamos a Dianra y yo sabía que para él era significativo que me quedara. Así que colocaron el féretro en el centro del patio y todos empezamos a danzar entorno a él, como arropándola y acompañando a la familia que también danzó. Todo esto anima mucho a la familia porque es como corroborar que la anciana había hecho mucho bien en su vida, ya que había habido mucha gente que había querido venir.

Hacia las siete fue el entierro y nosotros nos volvimos a Dianra tras haber comprado una botella de gas, ya que en Dianra no se puede. Llegué a Dianra k.o. así que después de comer me tiré una siesta de tres horas.

Como veis, el trabajo no falta, sobre todo si se quiere acompañar a las personas en lo que van viviendo. Es el estilo de misión y misionero en el que creo y el que intento vivir aunque no lo consiga siempre.

Os agradezco que me estéis acompañando en esta bella aventura que es la extensión del Reinado de Dios sobre toda la humanidad.

Unidos en la Mesa de la palabra, el Diálogo, la Esperanza y el Vino.

Korona.

jueves, 27 de marzo de 2008

Fin de la historia de Odette

Hola senderistas
Felices Pascuas a todos!!! Tras este período de silencio cibernaútico, retomo el espacio para terminar la última entrega de la historia de Odette. Como habéis podido ver, es una historia que tiene mucho que ver con el tiempo en el que estamos, donde la vida y la muerte se entremezclan, y donde la esperanza sigue abriendo camino. ¡Espero que la disfrutéis!

La soledad de Odette.

La vida continuó pero para Odette todo se volvió muy difícil. Tenía muchos problemas con André y Jean Baptiste, los dos “hijos” que le había "dado" la familia y que ella había criado se hicieron cargo de la herrería y, poco a poco, fueron ganando algo de dinero. Joseph les había enseñado bien a trabajar y además, "heredaron" todos los clientes. Pero ellos no querían compartir el dinero que ganaban con Odette. Era "su" dinero y ella tenía que arreglárselas por otro lado.

Por otro lado, Ananie, el mayor, no tenía para todos sus gastos porque llegó su segundo hijo y casi no le quedaba nada para dar a su madre. Durante este tiempo, la salud de Odette empezó a deteriorarse porque le salió una úlcera en el estómago. En parte provocada por la muerte de su marido; y en parte por todos estos problemas caseros. De todas formas, tenía que salir adelante y luchar por los estudios de Marie, Anne y para poder escolarizar a Philippe. Así que se dedicaba en cuerpo y alma al cultivo del arroz. Marie le ayudaba los miércoles y el sábado porque esos días no había escuela y Madeleine iba cuando quería porque siguió siendo muy rebelde.

La situación se hacía insostenible. Odette hablaba mucho conmigo. A veces, no dormía bien porque se le aparecía en sueños su esposo y eso dentro de la tradición senufó no es muy bueno porque implica que su espíritu no está en paz, quiere comunicarse porque hay cosas que no van como tendrían que ir.

Joseph había dejado bastantes deudas cuando murió porque no tenía dinero para pagar ya que todo el mundo le compraba a crédito. Y los hijos que trabajaban no querían pagar estas deudas. Me acuerdo que durante este tiempo hicimos muchas reuniones con todos para hablar. Llamamos a algunos "sabios" de la comunidad para dar consejos pero todo era en vano. Los chavales no querían cambiar.

Fue en este tiempo que André aceptó a una chica que le ofreció su "verdadera familia". Este hecho implicaba que André "volvía" a la "lógica tradicional". Su padre adoptivo, Joseph, había luchado por mantenerles al margen de todo esto y, de hecho se había incluso opuesto a que hiciera el "poro" (la iniciación tradicional de los Senufó que dura siete años). Pero el hecho de aceptar a esta chica, implicaba que André había claudicado a las presiones de la propia familia e iba a empezar el "poro".

Odette no fue consultada (y ni siquiera informada) de toda esta situación. Simplemente, un día descubrió que tenía que preparar más comida en casa porque una nueva persona formaba parte de la familia. Entonces, nos pidió un servicio. Me recordó mis palabras de que la comunidad y la iglesia nunca la abandonarían y nos dijo si podíamos ayudarla para que Marie entrase en un colegio privado en Korhogo (a 110 km de Dianra).

Marie era la única esperanza de Odette para el futuro y ella sabía que si recibía una educación de mejor calidad, tendría más posibilidades en la vida. Recuerdo que yo al inicio le puse muchas pegas porque veía que Marie era el único apoyo de su madre en la casa ya que no se podía contar con los mayores y los otros eran demasiado pequeños. Pero también era verdad que a causa de la guerra, los estudiantes habían perdido un año de estudio y cada año se empezaba muy tarde el curso porque los rebeldes exigían condiciones al gobierno y éste a los rebeldes. Y los que lo pagaban eran los estudiantes que o se desanimaban y abandonaban la escuela o recibían una educación de inferior calidad. Sin embargo, los privados eran más autónomos y siempre empezaban en octubre el curso.

Finalmente, encontramos a alguien de Italia que nos echó una mano para los gastos de la escuela pero ahora había que ver dónde podía alojarse en Korhogo. Se me ocurrió hablar con el presidente del Consejo Pastoral de la Parroquia cuya familia era de Korhogo. Aceptó con mucha disponibilidad pero Odette tenía que asegurar el sustento y los gastos de salud, ropa y viajes de Marie. Llegamos a un acuerdo y Marie se fue para Korhogo. Yo, antes le di un sermón de "padre y muy señor mío" sobre la ocasión que tenía, la importancia del estudio, de comportarse bien, de centrarse en lo que tenía que hacer, de pensar en todos los sufrimientos de su madre, etc.

Estamos en 2005, un día entre semana, no recuerdo exactamente la fecha. Era temprano, las siete de la mañana, después de la misa. Odette me llamó aparte junto con Michel, el otro misionero de la Consolata con el que vivía porque tenía que explicarnos una cosa. Llamó también a Raphaël, un catequista que hizo de traductor. Esto me extrañó porque ahora ya hablábamos normalmente sin traductor. Intuí que algo importante quería decirnos y no quería "incomprensiones". Y ahí empezó a hablar. Nos dijo que cuando había estado en su pueblo por el fallecimiento de su hermana mayor, su familia le explicó toda la verdad sobre la muerte de Joseph.

Joseph no había muerto ahogado. La propia familia de Joseph le había advertido que dejara a André y Jean Baptiste que hicieran el "poro". Pero Joseph se había negado diciendo que él ya había hecho una opción vital: la fe cristiana y que no quería que sus hijos tuvieran que pasar por los mismos sufrimientos que él pasó cuando era joven. Así que no les dejaría hacer el "poro". Entonces, su familia contactó a alguien de Malí, compró un fusil y se lo dieron para que matara a Joseph. Ellos decían que si la gente del pueblo empezaba a actuar así, eso sería la muerte del "poro" y no estaban dispuestos a consentirlo.

La familia de Odette sabía esto porque el hombre de Malí lo había confesado todo porque "se había vuelto loco" (fueron sus palabras textuales) y la familia de Joseph lo había confirmado. Recuerdo que me impactó no sólo el hecho sino la forma de contarlo de Odette. Estaba entera, hablaba como de algo que ella ya intuía pero que no tenía las pruebas. Michel y yo quisimos denunciarlo pero... a quién? A los rebeldes? Denunciar a la propia familia? Esto no se hace nunca entre los Senufó, simplemente se "pide perdón" y la vida continúa. Odette no guardaba rencor, ahora sabía la verdad y podía dormir tranquila. Pero le dolía que la muerte de Joseph había sido en vano porque André había aceptado entrar en el "poro".

Yo, personalmente, considero a Joseph un mártir de la fe a pesar de todas las ambigüedades de su vida y, a pesar, de todos los enfrentamientos que tuve con él. También yo tengo mis ambigüedades e incoherencias. Creo que Joseph intentó ser fiel en lo esencial según su cosmovisión, su teología y su experiencia de Dios y de la fe. Así que cada 26 de octubre pienso en él y le pido que interceda por Odette, por su familia y por toda la comunidad de Dianra.

La vida continuó. Marie estaba en Korhogo estudiando y la verdad es que salir de Dianra le ayudó a esforzarse más en los estudios ya que ahora sacaba mejores notas y estaba más contenta consigo misma. Anne y Philippe estaban en la escuela pero a Anne no le gustaba mucho, así que había que estar siempre detrás de ella. Sin embargo, en casa los problemas aumentaban con André que había dejado embarazada a una chica por lo que tuvo que recibirla como segunda mujer. Odette me compartía todos estos sufrimientos porque, además, su úlcera le dificultaba mucho el trabajo en el campo.

Odette, presidenta de la comunidad.

En la comunidad cristiana, la presidenta de las mujeres me presentó por tercera vez su dimisión. Yo había rechazado las dos primeras pero finalmente acepté. Estaba cansada y ya no tenía fuerza para liderar a las mujeres de la comunidad. Así que tuvimos que convocar elecciones. Estuvimos sensibilizándolas para este momento sociológico y del Espíritu y llegó el día. Habían elegido a dos mujeres por cada C.E.B., así que me junté con doce mujeres en la iglesia. Como ninguna sabía leer, hicimos las votaciones en plan "confesión". Yo me senté en una esquinita con un boli y un papel y cada una venía y me decía en secreto por quién votaba. La elegida fue: ¡¡¡Odette!!!

Me pareció extraño porque Odette normalmente llegaba tarde a las reuniones de la coral (que era su grupo de referencia) y, además, le encantaba cotillear todos los problemas de la comunidad. Recuerdo que cuando dije el resultado de las votaciones, algunas mujeres pusieron "cara de póker" (las que no la habían votado) y, luego, cuando se lo comuniqué al resto de la comunidad, también hubo un número no indiferente que se extrañó.

En ese momento, yo creo que junto con Michel "nos la jugamos" aceptando este resultado. Pocas personas confiaban en Odette como líder de las mujeres pero nosotros quisimos apoyarla totalmente. También por el testimonio que estaba dando, ya que después de la muerte de Joseph no se había convertido en la segunda o la tercera mujer de alguien, como normalmente pasa por estas tierras sino que había confiado en Dios, en sus hijos y en la iglesia.

Y, bueno, la verdad es que su elección fue providencial. Tomó las riendas del grupo de mujeres, las convocaba en reuniones, apoyó las formaciones para sensibilizar contra la práctica de las mutilaciones genitales femeninas y hasta conseguimos sacar a las mujeres de la cocina y la fregona. Empezaron a tener reuniones mensuales de diálogo, sensibilización y programación. E incluso organizamos el primer encuentro de mujeres de toda la parroquia que duró tres días y fue todo un éxito.

A todo esto se añadió que en la parroquia empezamos un proyecto de microcréditos a grupos de mujeres y Odette entró en uno de estos programas, con lo que consiguió montarse un pequeño comercio de venta de comida (no me atrevo a llamarlo "restaurante"). Se construyó una cocina, un sitio cubierto con una mesa y cuatro bancos y un pequeño almacén. Se colocó en un sitio estratégico de Dianra donde no había muchas competidoras y poco a poco se fue ganando la vida. Alternaba el trabajo en el campo con este negocio. Odette estaba "resucitando". Podía vivir "sola", ser autónoma, salir adelante en su vida y dar una educación a sus hijos. Los problemas continuaban en la familia pero aprendió a convivir y a gestionarlos con la mayor sabiduría posible y una gran fe en Dios Padre-Madre.

Odette me ha evangelizado mucho. Me ha demostrado que la fe en el Dios de Jesús es capaz de superar barreras culturales, familiares, comunitarias y personales. Odette es para mí evangelio vivo, historizado. Es una mujer de su cultura que ha inculturado el evangelio y lo está recreando. Y todo esto os lo comparto porque la misión es esto: cotidianeidad, ambigüedad, camino y pasión.

Un abrazo. Si queréis, otro día ya os contaré otra historia: la de Raphaël, la de Thérèse, la de Jacqueline, la de Thomas, la de Rachel... Para mí la misión y el compromiso con este mundo no son números sino rostros, historias concretas, personas crucificadas-resucitadas.

martes, 11 de marzo de 2008

Fin de cuaresma

Hola senderistas, ya acercándonos a semana Santa intento compartir cómo hemos vivido estos últimos días en Dianra.

El jueves, seis de marzo, comenzamos en Dianra Village (a 23 km deDianra s/p) la 2ª Asamblea de Mujeres de la Parroquia. Fue un éxito de participación porque participaron 65 mujeres (y 17 bebés y niñ@s) de 14 aldeas diferentes de la parroquia. La Asamblea duró hasta el domingo, 9 de marzo, por lo que pudimos festejar juntas [sic] el Día Internacional de la Mujer.

Los temas de formación fueron la anatomía femenina, las enfermedades propias de la mujer, los partos tradicionales, la nutrición de los recién nacidos y las razones para detener la práctica de la ablación.

Todas las mujeres quedaron encantadas con esta formación porque las formadoras vinieron con fotos y dibujos que les ayudaron a comprender mucho mejor lo que se iba diciendo. También hubo tiempo por la noche para ver una película que denunciaba el matrimonio forzado que todavía se ve por estos lares.

Yo no pude estar presente durante las sesiones de formación porque era sólo para mujeres pero los comentarios de ellas fueron muy satisfactorios. De hecho, había habido mujeres que habían tenido que caminar hasta 20 kilómetros para poder asistir a la formación.

Incluso a nivel económico fue bien porque las mujeres se cotizaron algo más de 4,5 € cada una y con eso lograron pagar todos los gastos de la formación. Nosotros tuvimos que pagar el transporte de las formadoras desde Abidjan hasta aquí y desde Sirasso hasta aquí.

De todas formas, las mujeres consiguieron que sobraran unos 32,62 € que dejaron como fondo para preparar la Asamblea del año que viene.

Las formadoras dijeron que querían preparar un Power Point de la Asamblea, así que cuando esté listo me gustaría compartirlo con todos vosotros.

Para deciros la verdad, yo acabé molido porque en Dianra Village sólo había dos camas y un colchón y tuve que dárselos a las formadoras y a mí me tocó dormir sobre una fina esterilla las tres noches. Y, luego, con los nervios que se hacen en este tipo de eventos, pues la verdad es que cuando volví a Dianra s/p tenía un dolor de cabeza inaguantable y devolví todo lo que había comido al mediodía y no pude cenar nada.
Gracias a Dios, hoy ya estoy mejor y sólo me quedan rastros de una diarrea que me hace ir tres o cuatro veces al baño durante el día. Paz y bien, todo sea por el Reino.

En la misión, hemos tenido una mala noticia porque la mamá de Ariel está muy enferma ya que le han descubierto un tumor y está con metástasis en el hospital. Así que Ariel ha ido a Abidjan y el jueves, 13 de marzo, tiene el vuelo para ir a Argentina y estar al lado de su familia en estos difíciles momentos. Que el Buen Dios le dé la fuerza para ser consolación en medio de esta situación.

Ayer falleció en Dianra una mujer que estaba embarazada y cuyo niño nació ya fallecido y la mamá también falleció porque había perdido mucha sangre. Los dos fallecieron en la maternidad de Dianra, donde no pudieron hacer nada por ellos. Esta es la cotidianeidad de la muerte en Dianra.

También Rébecca perdió su niño. Creo que ya os hablé de ella y de sus hijos Michel y Marie. Bueno, pues, fui a saludarla y me dijo que ella notaba cómo el niño se movía dentro de ella justo hasta el día que se puso a dar a luz. Pero ella no sabe bien la razón por la cual el niño falleció. Me impresionó que aún tenía fuerzas para sonreírme y decirme que sólo le dolían las piernas pero que poco a poco el dolor iba desapareciendo. Me llamó la atención que en el Via Crucis que hicimos el viernes, su marido cargó con la cruz durante todo el camino. Fue muy significativo.

Ya veis, aquí estamos muy lejos de los resultados de las elecciones españoles, hay otras urgencias.

Que el Buen Dios nos descubra en estos días la Profundidad de un Amor Gratuito, Tolerante, Plural y Universal.

Unidos en la Mesa de la Palabra, el Diálogo y el Vino.

Koroná.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Hola senderistas, aquí estoy de nuevo, en plena Cuaresma e intentando compartir con vosotros nuestra vida cotidiana en la misión de Dianra.


El otro día Colette vino a verme. Colette estudia 4º de la E.S.O. y viene de una aldea de la parroquia que está situada a 45 km de Dianra pero como allí no hay instituto, pues se vino hace cuatro años a Dianra s/p. El segundo año tuvo problemas en la casa en la que vivía porque el propietario quería acostarse con ella. Así que habló con Raphaël (el catequista coordinador de Dianra s/p) y conmigo para que interviniéramos. Finalmente, encontramos una solución haciendo que otra familia la acogiera. Bueno, pues ahora resulta que una de las dos mujeres de su nuevo “tutor” se ha quejado a su marido diciendo que Colette no ayuda nada en las labores de la casa y que siempre dice que está estudiando en la misión.

Colette me ha explicado que estas últimas semanas están viniendo también por la tarde a la misión para estudiar porque les están apretando en el instituto y el estudio que hacen normalmente por las noches no es suficiente. Así que ha venido a hablar con Raphaël y conmigo para que podamos echarle una mano. Así hicimos, intentando explicar al “tutor” (que, por cierto, ¡es uno de los responsables de la Caritas de la parroquia!) que deje a Colette venir a estudiar a la misión. Me llamó la atención cómo Colette me comentó con rabia: “Es el último año, el año que viene tendré que irme a una nueva ciudad porque en Dianra s/p no hay Bachillerato, así que voy a aguantar”.

Me duele la desprotección y la dificultad que tienen las chicas para poder dedicarse al estudio con la misma dedicación que los chicos. No sólo tienen que hacer frente a las proposiciones para acostarse con ellas de los “tutores” sino que además tienen que hacer todo el trabajo de la casa (y de una casa que no tiene gas ni agua) antes de poder sentarse a estudiar.

El sábado estuve en Wamongovogó, una pequeña aldea a unos 63 km de Dianra s/p. Allí, dos hombres vinieron a verme para explicarme un problema que tienen con el jefe de la aldea. Resulta que cuando llegaron a esta aldea, todos los agricultores estaban en la misma cooperativa y compraron una báscula y unos plásticos en los que amontonan el algodón para pesarlo. Bueno, pues pasando los años, estos dos hombres vieron que la cooperativa siempre se quedaba sin dinero y que no obtenían ningún beneficio porque todo el dinero se lo llevaban los responsables de la cooperativa y el jefe de la aldea. Así que en 2004 decidieron crear una nueva cooperativa.

Esto no les gustó mucho a los de la otra cooperativa que lo contemplaron como una traición pero no podían hacer nada para impedírselo. Resulta que hasta ahora ellos han utilizado siempre la báscula y los plásticos de la otra cooperativa porque ellos también habían pagado. Pero la nueva cooperativa ha ido creciendo y han entrado nuevos agricultores. Bueno, pues los de la antigua cooperativa no quieren que se utilice más “su” báscula y “sus” plásticos a menos que los nuevos agricultores paguen cada uno unos 250€ (una fortuna por estos lares). Pero los dos hombres que vinieron a verme no están de acuerdo porque no saben dónde se va ese dinero ya que los materiales ya han sido comprados y no hay que comprar otros nuevos.

Yo les pregunté si querían que fuera a hablar con el jefe de la aldea pero me dijeron que fuéramos a saludarle pero que no sacara el tema porque “es muy complicado y es capaz de pensar que tú has venido por este tema y para meterle presión, así que mejor no le digas nada y reza para que podamos arreglarlo”. Me llamó la atención su petición pero hice lo que me pedían, además era una petición ecuménica ya que son de diferentes iglesias cristianas.

Me quedé impresionado de los graneros de Wamongovogó, son enormes y quise sacar alguna foto. Trabajan un montón para poder salir adelante. Me encantó la acogida de la pequeña comunidad cristiana presente en la aldea: dos varones y unas quince mujeres. Estuvieron muy atentos conmigo e incluso me regalaron un vestido típico senufó porque me dijeron que saben que yo no duraré mucho tiempo con ellos.

En Wamongovogó me dieron una mala noticia. Creo que alguno de vosotros conoce una fotografía en la que yo aparezco con un niño albino. Bueno, pues en cuanto llegué a la aldea pregunté por él y me dijeron que hacía dos semanas que había fallecido. Se había puesto malo de repente y lo llevaron al dispensario más cercano, a unos 30 km de allí, pero no consiguieron salvar su vida. Esto es lo más duro de Dianra, lo efímero de la vida y la muerte cotidiana y compañera de camino.

Si os digo la verdad, estos días estoy un poco cansado porque en dos semanas he hecho más de 3 000 km debido a dos viajes que he tenido que hacer a Abijan. El jueves, 6 de marzo empezaremos la 2ª Asamblea de Mujeres de las Parroquia y el tema de formación es sobre la salud de la mujer y la planificación familiar. Esto me está cogiendo mucho tiempo y espero que todo salga bien porque lo haremos en una aldea de la parroquia que es más céntrica pero que tiene menos “infraestructuras”. Espero que todo salga bien. Cada mujer contribuirá con unos 5 euros para el transporte, la comida, el alojamiento y la formación y lo que falte lo pondremos nosotros. Espero que un buen número de mujeres pueda participar aunque yo sé que no todas podrán pagar los cinco euros. Como dicen en francés “on fera avec” o en senufó “Kòlocoloò `n kpó?o” o en español “ya veremos”. (por supuesto, todas estas traducciones son muy libertinas, je, je, je).

Estoy intentando sacar un poco de tiempo últimamente para traducir al senufó el primer año de catequesis y dejar algo que pueda ser útil para cuando tenga que salir de aquí. Al mismo tiempo, estoy intentando preparar una formación para los Agentes Pastorales de Salud Comunitaria sobre las diferentes posibilidades del áloes vera. Si Dios quiere, lo terminaré antes de que termine este mes y luego programaremos la formación.

Hasta la próxima, unidos en la Mesa de la Palabra, el Diálogo y el Vino.

Que elijan bien a nuestro próximo presidente del gobierno y que Dios les otorgue Sabiduría en su Discernimiento.


Koroná.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Vuelta a la vida cotidiana y ajetreada

Hola senderistas.

Lo cierto es que estas dos últimas semanas han sido bastante ajetreadas en Dianra s/p. Hemos tenido un problema en la misión y todavía estamos intentando resolverlo. La historia es un poco larga y no me apetece desvelar las inmundicias de nadie, así que lo resumiré diciendo que un amigo que se llama Kongnon, ha tenido un problema con las autoridades autóctonas de Dianra s/p y éstas han reaccionado de una forma desmesurada echándolo de Dianra s/p. Todo esto nos ha sorprendido en la misión porque aunque estábamos al corriente del problema, no nos esperábamos una reacción tan desproporcionada ya que el problema en sí no es algo como para echar a alguien de una ciudad.

Para poder explicar todo esto hay que tener en cuenta que aunque estamos en país senufó y Kongnon también es senufó, el cantón (“municipio”) donde vivimos es “propiedad” de los Gbató (un subgrupo senufó) y Kongnon no es Gbató sino Kafibé, que es el cantón lindante con el de aquí. Para que os hagáis una idea, podríamos estar hablando de Teruel y Zaragoza. El caso es que los Gbató son considerados “autóctonos” y todos los que no son Gbató (otros subgrupos senufó, otras etnias marfileñas, burkineses, italianos, argentinos o españoles) somos considerados como “extranjeros”. Bueno, pues resulta que si un “extranjero” tiene un mal comportamiento en Dianra s/p, tiene que andarse con mucho cuidado porque corre el riesgo de ser expulsado, mientras que entre ellos son más tolerantes.

El caso es que el miércoles pasado tuvimos una reunión en la misión para intentar ponernos de acuerdo entre nosotros sobre cómo teníamos que hacer frente a la situación y llegamos a un acuerdo (bueno, eso creía yo). Pero para nuestra sorpresa, dos días después, alguien viene por la mañana a la misión y dice que Kongnon tiene que ir a una reunión con el jefe autóctono de Dianra s/p a las nueve de la mañana. Kongnon volvió de la reunión a las doce y nos dijo que el jefe de Dianra s/p le había echado de su ciudad y que tenía que salir antes de las siete de la tarde.

Como podéis imaginar, nos quedamos de piedra. A las tres de la tarde había otra reunión con el jefe para convocar a otras personas y que dieran más informaciones. Sobre las cuatro, Pietro me dijo que fuera donde el jefe de Dianra s/p para, al menos, pedir explicaciones. Pues allí fui yo con un traductor para no perder detalle de todo lo que se iba a decir. Allí me soltó un rollo el hijo del jefe del cantón que parecía que era el que llevaba la voz cantante y yo intentando hacer mi composición de lugar. Parecía como si llevaran más de cuatro años esperando para tomar una decisión de este calibre y si no lo habían hecho antes había sido por respeto a nosotros y porque valoran lo que estamos haciendo en Dianra s/p.

Yo creí que lo más correcto no era ponerme a discutir sino el agradecer las explicaciones y me fui p’a casita.

Como podéis suponer Kongnon se fue y al día siguiente, convocamos de nuevo a los responsables de la misión para ver cómo podíamos actuar. Finalmente, uno de ellos tomó la iniciativa de ir a hablar con el “subprefecto” que es algo así como el presidente de la comunidad autónoma para que interviniera en el asunto. Éste citó a Kongnon y dijo que haría lo posible por arreglarlo. El lunes hubo una reunión entre el “subprefecto” (que, por cierto, acaba de llegar a Dianra y no ha sido ni tan siquiera “instalado” oficialmente) y las autoridades tradicionales a la que Kongnon tenía que asistir para pedir perdón. Pero resulta que como estaba cagado de miedo pues no acudió. Por la tarde, Pietro y yo fuimos a ver al subprefecto y nos dijo que todo estaba arreglado y se extrañó que Kongnon no estuviese de vuelta. Nosotros también nos quedamos bastante sorprendidos de lo fácil que se había resuelto todo.

El martes por la mañana, en la reunión comunitaria que tenemos normalmente en la misión tratamos el tema y decidimos ir por la tarde a ver al jefe del pueblo junto con otro responsable de la misión y un traductor. Decidimos comprar un poco de té y azúcar para no ir con las manos vacías. Y allí nos presentamos los cuatro a las seis de la tarde. Con muy buena educación intentamos presentar nuestras excusas al jefe que estaba rodeado de dos ancianos. Pero cuando llegó el momento crítico de preguntar si Kongnon podía reincorporarse al trabajo. Ahí uno de los ancianos saltó diciendo que no, que había hecho muy mal y que no podía venir. Pero el jefe de Dianra s/p le cortó diciendo que el asunto estaba en manos del “subprefecto”. El tercero comentó que había que ir un poco más lentos y que había que esperar todavía.

De esta reunión, sacamos las siguientes consecuencias:

· El “subprefecto” cree que todo está arreglado y, sin embargo, no es así.

· El jefe de Dianra s/p dice que el asunto está en manos del “subprefecto” sin embargo el asunto está en manos de los otros ancianos de Dianra s/p.

· Los ancianos de Dianra s/p no quieren ni ver a Kongnon y todo depende de lo que digan.

Así que nosotros llamamos a Kongnon que se ha refugiado en su aldea natal (a unos 60 km de aquí) y le hemos dicho que venga para que, al menos, pueda hablar con el “subprefecto” y pueda defenderse. Eso es lo que hizo el miércoles. Él mismo nos dijo que su “tutor” en Dianra s/p (toda persona que vive fuera de su tierra natal adopta un tutor que se convierte en su “aval” y su “testigo” ante todo lo que pueda pasar en el sitio donde se vive. Esto se da en toda Costa de Marfil, no sólo entre los senufó) había ido a hablar con el jefe de Dianra s/p y él no sabía todavía el resultado de esta conversación.

Ya veis, y durante todo este follón tuvimos la visita de Carlos, el ecónomo de los misioneros de la Consolata en Costa de Marfil para ver cómo iba nuestra contabilidad y el 16 de febrero celebramos la fiesta del Beato Allamano y yo escogí esta fecha para terminar la publicación del misal en senufó. Un trabajo de unas 150 páginas en las que he invertido buena parte de mi tiempo por estos andurriales.

El otro día pasé por casa del imam de la principal mezquita de Dianra s/p y aproveché para saludarle. Se puso contentísimo porque todavía no le había visto desde mi vuelta. Así que dos días después él hizo lo mismo, pasó por la misión y como siempre hablamos de la importancia de la paz, de mantener nuestras comunidades unidas y en buena relación y también aprovechamos para hablar un poco de la situación del país. Con él todo es muy divertido porque él habla en diulá y yo en senufó pero más o menos llegamos a entendernos, je, je, je.

Hoy Emmanuel, un catequista de Dianra Village, ha venido con su mujer y su bebé a Dianra s/p para agradecernos “todo lo que habíamos hecho” cuando su hijo, Moïse, falleció en Dianra Village hace unas tres semanas. Me llama muchísimo la atención la capacidad de recuperación que tienen las personas para sobreponerse a dramas familiares tan fuertes. Incluso la mujer reía agradeciendo que nosotros habíamos estado presentes y que nos habíamos quedado toda la noche. Los pobres son sorprendentes y tienen una capacidad de resistencia que me hace siempre pensar que un mundo otro es posible y factible si nos lo proponemos y arrimamos el hombro.

Ha pasado una semana desde que os escribí el último renglón. Tengo buenas noticias, el culebrón de Kongnon (¡qué mal suena en español!) se ha arreglado. Las autoridades autóctonas han “perdonado” a Kongnon y el Subprefecto vino a la misión para decirnos que podía volver a Dianra s/p sin problemas. Gracias a Dios, todo esto se ha arreglado pero nos ha dado una visión más profunda de la realidad autóctona que hay por aquí. Lo cierto es que han consentido que vuelva Kongnon porque están convencidos de que vamos a montar un hospital en Dianra s/p. Yo no sé quién les ha metido esa idea en la cabeza porque ya hay un centro de salud del estado y una clínica privada. En fin, paz y bien.

Os mando algunas fotos de mi última salida en “brousse” el sábado pasado. Es un campamento bastante aislado que está 20 kilómetros al interior de la carretera. Llegué por la noche porque había tenido una reunión en Dianra s/p hasta las 17h30 y a las 19h00 ya anochece. Prepararon una mesa con una flor en medio para acogerme. Son increíbles, intentan dar todo lo que tienen para que me sienta lo más a gusto posible.

Por la noche, distintas personas solicitaron hablar conmigo: enfermos, problemas matrimoniales, esterilidad y problemas de dinero. Yo hice lo que pude pero reconozco que muchas veces me siento sobrepasado ante todas estas situaciones humanas. Luego, cantaron y danzaron toda la noche siguiendo el ritmo del balafón (xilofón senufó) pero yo me fui a la cama a medianoche.

Os mando una foto de un “río” completamente seco. Estamos en plena estación seca y se nota. También os mando una foto de Rebeca embarazada, creo que la conocéis porque os mandé una pequeña anécdota de ella con sus dos hijos Michel y Marie.

También hay una foto de un hombre en su “boutique” en el campamento donde fui el sábado pasado (a unos 55 km de Dianra s/p). Como veis, intenta salir adelante vendiendo un poco de jabón, caramelos, té, azúcar, Nescafé, cigarrillos, cubitos maggi…

También os mando una foto de Irène, con su muñequito en la espalda, aprendiendo a “ejercer de mamá”. Aquí la iniciación a la maternidad empieza muy pronto. También os mando una foto de un objeto para ahuyentar las moscas que utilizan los cazadores cuando van a la caza.

Ah, me parece interesante la instalación eléctrica que improvisaron en la aldea donde fui. Utilizan una linterna con bombillas led que como consumen muy poco, pues dura mucho tiempo. ¡la imaginación al poder!

También os mando una foto de Bernadette hablando con su móvil que su padre le había traído de Abidjan, sin embargo ella me confesó que su hermana le había mandado algunos vestidos y eso le había hecho muchísima más ilusión porque no tendrá dinero para utilizar el móvil.

Y, finalmente, una foto de una mujer tumbada en una hamaca mientras visitábamos una familia donde un hombre se había herido con un fusil en la mano. Esto es el día a día de la misión, donde lo cotidiano se impone a lo extraordinario.

El miércoles me iré a Abidjan para ir a buscar a Ariel que está sacándose el carnet de conducir. Si Dios quiere, el viernes volveremos a Dianra s/p. Se avecinan unas semanas moviditas: estamos preparando la Asamblea Anual de Mujeres de la parroquia en la que se hablará sobre todo de temas referentes a la salud de las mujeres, los problemas de la regla, los embarazos y el parto y los roles del varón y de la mujer dentro de un hogar así como la educación de l@s hij@s. Yo estoy muy ilusionado con este encuentro y vamos a traer a unas hermanas de Abidjan y una comadrona de Sirassó que es senufó. A ver si todo va bien. Será del 6 al 9 de marzo en Dianra Village, a 23 km de Dianra s/p.

Un abrazo a tod@s y que el Buen Dios os dé Sabiduría para votar con un corazón alargado.

Unid@s en la Mesa de la palabra, el Diálogo y el Vino.

¡Viva Bardem!

Koroná.